Hay delanteros que marcan goles y delanteros que terminan convirtiendo el gol en su propia identidad. Rubén Castro pertenece al segundo grupo.

El atacante canario cerró su carrera como una de las grandes referencias ofensivas del fútbol español y con un récord especialmente ligado a la categoría de plata: 195 goles en Segunda División, una cifra con la que superó los 194 de Nino y se convirtió en el máximo goleador histórico de la competición.

De Las Palmas al fútbol español

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1981, Rubén Castro se formó en la UD Las Palmas, el club con el que dio sus primeros pasos en el fútbol profesional. Ya desde muy joven dejó muestras de su facilidad para aparecer en el área y convertir ocasiones en goles.

Su rendimiento llamó la atención del Deportivo de La Coruña, aunque durante aquellos años comenzó una etapa mucho más itinerante. Albacete, Racing de Santander, Gimnàstic de Tarragona, Huesca y Rayo Vallecano fueron algunos de los equipos por los que pasó antes de encontrar el lugar que marcaría definitivamente su carrera.

El Betis, su gran casa

En 2010 llegó al Real Betis y todo cambió.

Rubén Castro encontró en Sevilla continuidad, confianza y, sobre todo, goles. Durante sus años como verdiblanco se convirtió en uno de los grandes ídolos de la afición y en el máximo goleador histórico del club, superando ampliamente el centenar de tantos.

Su relación con el gol parecía sencilla: movimientos cortos, inteligencia dentro del área y una enorme capacidad para encontrar espacios donde apenas parecía haberlos.

Con el Betis vivió ascensos, temporadas en Primera División, grandes noches en el Benito Villamarín y también competiciones europeas. Su nombre terminó inevitablemente asociado a una de las mejores etapas goleadoras de la historia reciente del club.

Una breve aventura en China

Su carrera también tuvo una pequeña experiencia fuera de España.

En 2017 puso rumbo al Guizhou Zhicheng, de la Superliga china, en una breve cesión desde el Betis. Fue una etapa corta, de apenas unos meses, antes de regresar al conjunto verdiblanco.

No sería el capítulo que definiría su trayectoria, pero sí una de las pocas ocasiones en las que el delantero abandonó el fútbol español.

Regreso a Las Palmas y una segunda juventud

Después de cerrar su etapa en el Betis, Rubén Castro regresó en 2018 a la UD Las Palmas.

Volvía a casa muchos años después, pero lo hacía manteniendo intacto su instinto goleador. Ya cerca de los 40 años seguía compitiendo y marcando en Segunda División con una regularidad extraordinaria.

Después llegarían dos temporadas en el FC Cartagena, donde volvió a demostrar que la edad apenas parecía afectar a su capacidad para hacer goles. En la campaña 2021-22 anotó 20 tantos, una cifra excepcional para un delantero que ya había cumplido los 40.

El último baile en Málaga

Su última etapa como profesional llegó en el Málaga CF durante la temporada 2022-23.

Con 41 años continuaba siendo titular, compitiendo cada semana y encontrando portería. Terminó aquella campaña con diez goles en Liga.

Fue precisamente vestido de blanquiazul cuando alcanzó uno de los grandes récords de su carrera.

En abril de 2023 marcó ante el Lugo su gol número 195 en Segunda División, superando a Nino y convirtiéndose en el máximo goleador histórico de la categoría.

El Málaga acabaría descendiendo y Rubén Castro terminó contrato al finalizar aquella temporada. Durante meses mantuvo abierta la posibilidad de continuar jugando, pero finalmente no volvió a competir profesionalmente.

La retirada de un goleador irrepetible

En junio de 2024, con 42 años, Rubén Castro anunció oficialmente su retirada.

Cerraba así una carrera de casi 800 partidos oficiales y más de 300 goles.

Las Palmas fue su origen. El Betis, el lugar donde se convirtió en leyenda. Cartagena y Málaga demostraron que su instinto seguía intacto incluso cuando la mayoría de futbolistas ya han dejado atrás el fútbol profesional.

Y Segunda División terminó siendo el escenario de uno de sus mayores récords.

195 goles.

Una cifra que resume más de dos décadas apareciendo donde siempre aparecen los grandes delanteros: cerca del área y justo a tiempo.

Rubén Castro ya no está sobre el césped, pero su nombre permanece escrito en la historia de la categoría.

El rey del gol en Segunda ya colgó las botas.