El Molinón volvió a vivir una de esas tardes en las que el guion parece imposible de controlar. El Real Sporting se impuso por 3-2 al Celta Fortuna en un encuentro repleto de alternativas, errores, goles y tensión hasta el último minuto.

El conjunto celeste entró mejor al partido y encontró premio muy pronto. Óscar Marcos adelantó al filial vigués tras aprovechar un error defensivo rojiblanco y superar a Rubén Yáñez con una vaselina. El Celta se mostró cómodo durante buena parte del primer tramo y obligó al Sporting a reaccionar.

La respuesta tuvo un nombre propio: Antonio Casas. El delantero aprovechó un fallo en la salida visitante para establecer el empate pasada la media hora. Pero su momento más espectacular todavía estaba por llegar.

En el larguísimo añadido de la primera parte, Pablo Meixús fue expulsado tras una acción sobre Casas revisada por el VAR. El propio delantero asumió el lanzamiento de la falta y firmó el 2-1 con un potente disparo directo que completaba su doblete y daba la vuelta al encuentro justo antes del descanso.

Con superioridad numérica, parecía que el Sporting podía encarrilar el choque. Guille Rosas, protagonista negativo en el primer gol visitante, se redimió marcando el 3-1 tras una buena acción ofensiva rojiblanca.

Sin embargo, el Celta Fortuna se negó a desaparecer. A pesar de jugar con diez, siguió buscando la portería sportinguista y Kibet recortó diferencias en el tramo final para colocar el 3-2.

Los últimos minutos fueron de auténtico sufrimiento en El Molinón. El filial celeste creyó en el empate y el Sporting terminó defendiendo una victoria que parecía controlada minutos antes.

Tres puntos para los asturianos, un doblete decisivo de Casas y un encuentro que dejó de todo: remontada, expulsión, cinco goles y emoción hasta el final. Uno de los partidos más vibrantes de la jornada 8 de Segunda División.